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6/30/2008

¡¡¡CAMPEONES DE EUROPA CON LA SELECCION ESPAÑOLA!!!

Parece increíble que hayamos tenido que esperar tanto tiempo para ver algo así, pero ha merecido la pena. Ahora quizás parece hasta fácil, pero recordando partidos como el de Suecia o especialmente el de Italia, esto ha sido bastante complicado. Salir ayer a la calle, a eso de las 12 de la noche, y ver que todo el mundo estaba con sus banderas de España, celebrando y gritando, los coches que pasaban tocando el claxon para celebrar que éramos campeones de Europa con la selección absoulta 44 años después... ¡¡No tiene precio!! Yo aparecí en la plaza de Gregorio Marañón y estaba abarrotada, todos los coches parados y la gente pasando por cualquier sitio con las banderas de España, mientras muchos se dirigían a la abarrotada plaza de Colón, donde esta noche se completará la fiesta con los jugadores de la selección. Qué decir... a mí me parece que todos han aportado mucho. Especialmente creo que Casillas, porque es un seguro bajo palos, Puyol, porque es un seguro en defensa, Marchena, porque creo que ha hecho el torneo de su vida, Xavi y Senna, porque han dirigido a las mil maravillas el equipo, y Torres y Villa, dos matadores del área que nos hacen muy peligrosos en ataque. Yo iré al puente que hay en Arturo Soria sobre la A-2, por donde deberían pasar los jugadores a eso de las 8 de la tarde, y me llevaré mi cámara de fotos para mortalizar el momento. No sé cuánto habrá que esperar para otro título, pero lo de ayer me sirve para muuuuuuuuchos años.
 
Gracias Luis. Yo no confiaba en ti, pensaba que Raúl debía estar en la selección, pero al final lo importante ha sido jugar bien y ganar. Ojalá con Vicente nos vaya todo igual de bien. Dentro de poco lo sabremos, que debemos empezar con la clasificación para el Mundial de Sudáfrica 2010.
 
Aquí dejo unos vídeos que grabé con mi Nokia N95:
 
 
6/21/2008

Viaje a Grecia, junio de 2008

Grecia ha sido el país número 14 que visito (es el tercero de 2008, creo que el año que más viajes he hecho fuera de España), y debo confesar que me ha gustado. En total he pasado allí 6 días, aunque no completos. Llegué el miércoles 4 de junio por la tarde y me fui el lunes 9 de junio por la tarde. Creo que los horarios de los vuelos fueron perfectos, y tanto el vuelo de ida como el de vuelta también. Salí de la maravillosa T4 de Madrid - Barajas a las 12 del mediodía. Creo que no me cansaré de decir que es la terminal aeroportuaria más bonita que he visto nunca, y eso que he estado en muchos aeropuertos. No deja de resultar curioso que el aeropuerto de Atenas, el Eleftherios Venizelos, construido para los Juegos Olímpicos de 2004, es un edificio vulgar, pequeño y poco amplio, funcional pero simple... Comparado con el aeropuerto que ha construido Sir Norman Foster para Beijing, es feo y aburrido. El caso es que me encanta la T4, todo un acierto para el aeropuerto más importante del sur de Europa y uno de los más importantes del mundo por volumen de pasajeros.

Volviendo al viaje en sí, fue la primera vez que usé el check-in on line y creo que lo usaré siempre que pueda. Poder escoger el asiento antes de llegar al aeropuerto y tener la posibilidad de ir tranquilamente al aeropuerto con menos de una hora de antelación no tiene precio. A la ida pude escoger la fila 12, asiento D, un buen sitio para luego no perder mucho tiempo a la salida del avión. Curioso me resultó también la distancia entre los asientos, más amplia de lo habitual (al menos para mí, que suelo ir siempre muy comprimido). Además, nos dieron de comer, cosa que yo pensaba que había suprimido Iberia de todos sus vuelos no intercontinentales. Teniendo en cuenta mi experiencia en el viaje a Praga, con todos los niñatos (ojalá se pudran), o mi viaje a Dublín, que iba algo apretado en el asiento, estos vuelos han sido maravillosos.

Llegué a Atenas el día 4 por la tarde, a la hora prevista. Al no llevar una maleta grande, uno se ahorra la espera en el aeropuerto para que salgan las maletas del avión. Directamente va a la salida, mientras que muchos viajeros tienen la necesidad de esperar unos minutos (a veces pocos, a veces muchos). Así fue que salí para encontrarme con mi amiga Dora, aunque no estaba seguro de si estaría allí, por cosas de su trabajo... ¡¡Sin embargo allí estaba, esperándome!! Qué amiga tan guapa tengo, ¿verdad? El caso es que fuimos a buscar el coche de su hermana (y digo "buscar" porque no se acordaba de dónde estaba exactamente). Qué decir del coche... un poco cascajo, viejo, un Opel Corsa sin aire acondicionado, dirección asistida... esas comodidades que tienen los coches hoy en día, pero que nos llevó sin problemas cerca de su casa. Ahí pudimos coger el Metro, concretamente la línea 3, parada Doukissis Plakentias, en dirección al centro de la ciudad, parando en la estación de Syntagma. Siendo ya por la tarde, lo que hicimos fue dar una vuelta por la zona, ver la Acrópolis de cerca (pero sin subir), tomar algo... En cuanto empezó a refrescar, decidimos volver a la parada de Metro para ir a casa de Dora. Curiosamente, allí cenamos mientras veíamos una de las peores películas que hay: The fast and the furious. Sinceramente, es un bodrio patatero, infumable y penoso, pero teniendo en cuenta que mi nivel de griego es muy bajo, y allí las películas se emiten en inglés con subtítulos en griego, era la mejor opción para ambos. Debo reconocer que fue gracioso, porque la película tiene puntos muy graciosos aunque no sea esa la intención, y nos reímos mucho.

Al día siguiente, teníamos nuestra primera excursión: Nafplio. Se trata de un pueblo costero situado al suroeste de Atenas y que destaca especialmente por el castillo de Palamidi, construido por los venecianos en el siglo XVII. Así que alquilamos un coche en Atenas (un Polo) y nos hicimos los 150 kms (aprox.) que hay hasta allí en un rato largo (porque nos perdimos). Aparcamos el coche en un parking y dimos un paseo por el centro del pueblo, muy bonto, todo sea dicho, pero nosotros íbamos primero a la playa, "debajo" del castillo, es decir, que el castillo estaba en una loma junto a la playa y nosotros, desde abajo, podíamos ver una de las murallas del mismo. Me gustó la playa porque había poca gente y el sitio estaba muy bien, pero que fuese de piedras me rompió un poco... ¿Por qué? Pues porque tenía el tobillo hecho polvo, me hice un esguince 4 días antes jugando al fútbol y lo tenía bastante jodido, y pisar piedras en esas condiciones era realmente doloroso. Pero como yo soy un machote (y un imprudente), me metí en el agua hasta los tobillos y luego me fui otra vez a la tumbuna, porque el agua estaba congelada. Por lo menos ese día me sirvió para coger algo de color, porque estaba más blanco que la leche (casi como ahora, 2 semanas después). Después de estar un buen rato en la playa, fuimos en coche hasta el castillo, porque se podía subir andando pero no estaba el horno para bollos. Lo malo fue que, al llegar hasta la entrada, comprobamos que habíamos llegado tarde, porque ya estaba cerrado. Hicimos algunas fotos, porque las vistas eran muy buenas, y luego cogimos el coche para volver a Atenas. Llegamos ya de noche, pero reconozco que fue un buen día y no me quemé la piel con el sol, por suerte.

Para el viernes teníamos pensado ir a una isla, porque creíamos que habría poca gente y sería un buen día para ir, pero al final nos pilló el toro (es lo que tiene despertarse tarde) y decidimos que ese día era mejor visitar Atenas, el plan para el sábado, y dejar la isla para el fin de semana. Así que nos fuimos otra vez al Metro y esta vez nos paramos en la parada que hay "junto a" la Acrópolis, porque donde aparece uno es junto al nuevo museo de la Acrópolis (el viejo se encuentra arriba, junto al Partenón). Está todavía por terminar, pero merece la pena darse un paseo por fuera porque está encima de unas ruinas griegas, al parecer parte de la antigua ciudad. Es raro ver que para conservar esa parte de su patrimonio tengan que hacer un museo justo encima, estropeando partes de esas ruinas, pero supongo que es mejor así... Fue curioso, no obstante, ver llegar a un grupo de yanquis, de mi edad, más o menos, diciendo "What shit is this??", o lo que es lo mismo, "¿Qué mierda es esta?". En fin, son una panda de ignorantes con mucho dinero. Como no había tiempo, nos fuimos de allí en dirección a la Acrópolis, que estaba relativamente cerca. Pagué religiosamente mis 12 euros y vi con asombro que Dora entraba por la patilla porque tiene un carnet de arqueóloga. El caso es que, subiendo un poco (porque queda en un pequeño promontorio), lo primero que se puede ver es el teatro de Herodes Atticus, construido en el siglo II a.C. por Herodes Atticus en memoria de su mujer. Fue usado para conciertos de música y contaba con una capacidad de 5.000 espectadores. Fue restaurado con mármol en la década de los 50 y actualmente se usa para teatro, conciertos y danza en el Festival de Atenas. Subiendo un poco más, uno llega al meollo de la cuestión. Lo primero que se puede ver cuando uno llega a la parte de arriba es el Propileos, la puerta de acceso occidental a la Acrópolis, y fueron diseñadas por el arquitecto Mnesicles. A la derecha de las puertas se podría ver el templo de Atenea Niké si no fuera porque estaba cubierto totalmente por unos andamios y unos plásticos. Antes de seguir, debo aclarar que toda la Acrópolis está sometida a un profundo proceso de restauración, que básicamente supone reforzar aquellos puntos más débiles de los edificios que hay en la zona, todo a base de mármol, sin añadir más cosas de las necesarias (desde luego, el friso del Partenón lo pondrán el día que los ingleses cabrones decidan devolverlo, porque robar no está bien). El caso es que el tempo de Atenea Niké no pudimos verlo, pero no está de más saber un poco más de esta obra de arte. Fue construido en el siglo V a.C. según el proyecto de Calícrates, quien diseñó un templo de estilo jónico en contra del orden dórico del resto de edificios de la Acrópolis. Cerquita del tempo se puede ver el Partenón, aunque rodeado de grúas y andamios por las razones que dije anteriormente. Se trata de un templo dedicado a Atenea, diosa protectora de la ciudad de Atenas, y fue construido en estilo dórico durante el siglo V a.C. La obra fue iniciada por Pericles y los arquitectos fueron Ictino y, nuevamente, Calícrates. Desde los alrededores de la Acrópolis, las vistas de Atenas son muy buenas y muy bonitas. Se puede ver el teatro de Dionisio, Filopapos, el templo de Zeus, el estadio Panathinaiko, el tempo de Efesto y otras cosas. Tras dar una vuelta, llegamos al Erecteión, un templo erigido en honor a Atenea, Poseidón y Erecteo, mítico rey de la ciudad de Atenas. Es de orden jónico y fue construido a finales del siglo V a.C. presuntamente bajo las órdenes de Mnesicles, el autor del Propileos. Destaca por uno de sus lados, donde se encuentran las Cariátides (figura femenina esculpida), lugar donde se encontraba la tumba del mítico rey Cécrope. Desde allí nos dirigimos de nuevo al Propileos para salir en dirección al Aeropagus o monte de Marte. Luego bajamos un poco para ver el Agora Antigua, el Palacio de los Gigantes y el templo de Efesto. De ahí fuimos a comer, que ya había hambre, y esta vez tocó el turno en un restaurante italiano (donde comí muy bien, pero mucho). Y ya por la tarde, estuvimos dando una vuelta por Plaka, un barrio cercano a la Acrópolis, con calle estrechas y en su mayoría peatonales, con tiendas, mercadillos, cafeterías, heladerías, terrazas... Y por la noche, vuelta a casa.

El sábado hicimos lo que no hicimos el viernes, así que cogimos el metro hacia el Pireo, el puerto de Atenas (donde se puede montar en barco, claro está) y vimos qué opciones teníamos, porque islas hay muchas, pero el tiempo no nos sobraba. Así que la mejor opción por hora de salida y duración del trayeto era Aegina. Como teníamos algo de tiempo antes de que saliera el barco, fuimos a dar una vuelta por el actual campo de fútbol del Olympiakos y vimos también el pabellón de la Paz y la Amistad. Aprovechamos también para tomar algo y luego nos fuimos de nuevo al puerto, para coger el barco. Tardamos 40 minutos desde el puerto del Pireo hasta la isla, un viaje bastante tranquilo y rápido. Una vez allí, en el pueblecito donde atracaba el barco, comimos un poco antes de ir a la playa. Después, como el tema de los autobuses estaba jodido (porque ya no había autobuses que se movieran por la isla), cogimos un taxi y nos fuimos a una playa relativamente cercana. Un sitio realmente tranquilo, con unas vistas muy bonitas, y el agua estaba un poco más caliente que la vez anterior, porque me atreví a llegar hasta el cuello... Volver desde la playa al pueblo fue algo más complicado que la ida, porque había una carretera cerca pero los autobuses no iban a pasar y necesitábamos un taxi. Antes de recurrir al teléfono, estuvimos esperando unos 20 minutos y justo cuando íbamos a llamar... llegó un Mercedes clase E y nos recogió, a pesar de que iba con gente dentro. Se supone que uno puede decirle al taxista, desde dentro, que pare a recoger a más gente, y eso fue lo que pasó. Mis agradecimientos desde aquí a esas dos "bellas" señoritas. Una vez en el pueblo, dimos una pequeña vuelta por las calles del interior, las que no estaban pegadas al mar, y ya nos fuimos al muelle para entrar en el barco que nos llevaría de vuelta al Pireo. De ahí hasta el Metro para llegar de nuevo a casa de Dora.

El domingo por la mañana, después de despertarnos (tarde), fuimos a ver la Villa Olímpica que se construyó para los Juegos Olímpicos de 2004. No sé si el 100% es obra de Calatrava, pero está claro que la zona de los accesos, el estadio olímpico y el velódromo son cosa suya. Su estilo es evidente, me encanta lo complejo de sus obras y creo que el conjunto que se puede ver en la Villa Olímpica es impresionante. Entrar es gratis, aunque no se pueden visitar los edificios por dentro, aunque tal vez no se podía por ser domingo. De ahí fuimos a un centro comercial que había cerca, aunque estaba todo cerrado menos los restaurantes y bares. Allí comimos tranquilamente, hacía un día perfecto y las vistas eran muy buenas, porque teníamos la Villa muy cerquita, pero desde mayor altura que el suelo (importante), y más al fondo se podía ver la ciudad de Atenas. Una vez terminamos, cogimos el Metro y nos dirigimos nuevamente al centro de la ciudad. Cerca de la Acrópolis habíamos olvidado ver el Agora Romana, de la que apenas quedan unas pocas columnas y muchas piedras. Lo más impresionante del sitio, no obstante, es la Torre de los Vientos, construida en el siglo I a.C. y que no tenía más uso que un reloj. Curioso, ¿no? Desde allí fuimos andando hasta el estadio Panathinaiko, pasando antes por delante de la casa del presidente griego, donde pude ver de cerca, por primera vez, a los militares griegos vestidos con el uniforme clásico. Lo más impresionante fue pasar por delante de ellos y ver que no movían ni los ojos, eran lo más parecido a unos muñecos de cera con vida. No sé cuánto tiempo pasan así, pero yo sé que no aguantaría ni 10 minutos (sobre todo si por delante pasa gente, coches, animales, etc.). Desde allí al estadio tardamos unos 5 minutos andando. Este estadio es famoso porque fue el que se utilizó para los primeros juegos olímpicos de la era moderna, los que tuvieron lugar en Atenas en 1896. Fue construido un año antes y, como en aquella época no estaban definidos los estándares del atletismo moderno, tiene esa característica forma de U, uno de los fondos no está cerrado y la cuerda tiene una medida diferente a la de los estadios modernos. Ya se hacía de noche, y teníamos mesa reservada en un restaurante español (El Sueño), que sobre todo destaca por tener unas vistas maravillosas sobre la Acrópolis de Atenas. La comida en sí... bueno, queda lejos de ser la típica comida que uno puede degustar en España, pero estaba bien, y el precio no era demasiado alto. Lo malo vino a la hora de pagar, pues no admitían tarjeta por no tener línea fija, así que tuvimos que pagar con dinero y luego nos vimos con la obligación de ir a un cajero a sacar dinero. Así que, con toda la ilusión del mundo, metí mi tarjeta de Openbank y vi el mensaje en griego que ponía en la pantalla, pero no me pedía mi pin... ¿por qué no? Dora me dijo que el cajero había dado un error y ¡¡se había quedado con mi puta tarjeta!! Se me tuvo que quedar una cara de lelo... Llamó Dora al teléfono del banco (Eurobank) y le dijeron que ellos no podían bloquear la tarjeta y que era posible que el cajero devolviera la tarjeta en cualquier momento. ¡¡Alucinante!! Me tocó llamar a mi madre para que ella pudiera bloquear la tarjeta, y con la tontería, se nos pasó mucho el tiempo y casi no llegamos a coger el Metro.

Al día siguiente solo había tiempo para hacer la maleta e ir al aeropuerto con Dora. Espero verte pronto, ¿eh? Tenemos cosas pendientes :P

Conocer gente

5/2/2008

Curiosidades de los siglos XV - XVI

Al visitar el Palacio de Versalles, en París, observamos que el suntuoso palacio no tiene baños. En la Edad Media no existían cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos el papel higiénico. Las heces y orinas humanas eran tiradas por la ventana del palacio.

En un día de fiesta, la cocina del palacio era capaz de preparar un banquete para 1.500 personas sin la más mínima higiene. Vemos en las películas a la gente siendo abanicada. La explicación no está en el calor, sino en el mal olor que exhalaban las personas por debajo de los vestidos (eran hechas a propósito para contener los olores de las partes íntimas porque no se lavaban).

Tampoco había costumbre de bañarse por la falta de calor en las habitaciones y de agua corriente. Así el mal olor era disipado por el abanico. Pero solo los nobles tenían lacayos que hacían esta labor. Además de disipar el aire también espantaban insectos que se acumulaban a su alrededor. Quien ha estado en Versalles se ha maravillado con sus jardines, enormes y hermosos, que en aquella época eran más usados que contemplados ya que se usaban como retretes en las fiestas promovidas por la realeza, ya que no tenían baños y se reunía una gran cantidad de personas. En la Edad Media la mayoría de las bodas se celebraba en el mes de junio, al comienzo del verano. La razón era sencilla: el primer baño del año era tomado en mayo, así, en junio, el olor de las personas aún era tolerable. Asimismo, como algunos olores ya empezaban a ser molestos, las novias llevaban ramos de flores al lado de su cuerpo en los carruajes para disfrazar el mal olor. Así nace mayo como mes de las novias y la tradición del ramo de novia. Los baños eran tomados en una bañera enorme llena de agua caliente. El padre de la familia era el primero en tomarlo, luego los otros hombres de la casa por orden de edad y después las mujeres, también en orden de edad. Al final los niños, y los bebés los últimos. Cuando se llegaba a ellos ya se podía perder un bebé dentro del agua de lo sucia que podía estar.
 
Los tejados de las casas no tenían bajo tejado y en las vigas de madera se criaban animales: gatos, perros, ratas y otros bichos. Cuando llovía las goteras forzaban a los animales a bajar. De esto nació la expresión "llueven perros y gatos" típica anglosajona. Los más ricos tenían platos de estaño. Ciertos alimentos oxidaban el material y hacia que mucha gente muriese envenenada, lo que, unido a la falta de higiene de la época, se convertía en algo muy frecuente. Los tomates, que eran ácidos y provocaban este efecto, fueron considerados tóxicos durante mucho tiempo. En los vasos ocurría lo mismo, porque, al contacto con whisky o cerveza hacía que la gente entrara en un estado narcolépsico producido tanto por la bebida como por el estaño. Alguien que pasase por la calle y viese a alguien en este estado podía pensar que estaba muerto y ya preparaban el entierro. El cuerpo era colocado sobre la mesa de la cocina durante algunos días y pasaba con la familia mientras ellos comían y bebían esperando que volviese en sí o no. De esta acción surgió el velatorio que hoy se hace junto al cadáver.
 
Los lugares para enterrar a los muertos eran pequeños y no había siempre suficiente sitio para todos. Los ataúdes eran abiertos y retirados los huesos para meter otro cadáver. Los huesos eran retirados a un osario. A veces, al abrir los ataúdes, se percibía que el enterrado había arañado la tapa, había sido enterrado vivo. En esta época surgió la idea de, al cerrar el ataúd, agarrar a la muñeca del difunto un hilo, pasarlo por un agujero del ataúd y atarlo a una campanilla sobre la tierra. Si el individuo estaba vivo solo tenía que tirar del hilo y sonaría la campanilla y sería desenterrado ya que una persona estaba al lado del ataúd durante unos días. De esta acción surge la expresión "Salvados por la campana" que usamos hoy día.
 
4/12/2008

Viaje a Dublín, abril de 2008

Está claro que lo mío con el frío tiene poca solución. Yo ya tenía bastante claro que nunca podría trabajar en un país donde la mayor parte del año el clima fuese "incómodo", con viento, lluvia o nieve, pero sin duda alguna este viaje ha confirmado este punto. Puede ser que en Irlanda pueda ganar mucho más dinero y mejorar como profesional, pero en 4 días que he estado allí, en pleno mes de abril, no ha habido un solo día en el que haya pensado que merezca la pena ir a vivir y trabajar allí. Prefiero ganar menos dinero y tener un clima apacible (aunque el de Madrid esté lejos, es mucho más agradable que el de Dublín) que ganar muchos miles de euros y pasar frío casi todo el año. Hay gente que me dice que el frío es mejor porque tiene más fácil solución: te pones más ropa y te abrigas más. El calor, dicen, no tiene la misma solución porque te quitas mucha ropa pero sigues teniendo calor. Visto así, es totalmente cierto, pero depende del frío que haga y del calor que haga. Si hace mucho frío, da igual cuanta ropa consigas llevar encima, al final necesitarás calefacción. Con el calor pasa lo mismo, pero a la inversa. Te puedes quitar toda la ropa y seguirás teniendo calor, cierto, pero ahí es cuando llega la hora de encender el aire acondicionado. Por lo tanto, si tengo que elegir entre llevar mucha ropa y tener la calefacción encendida o llevar poca ropa y tener el aire acondicionado encendido, me quedo con esta segunda opción.

Dicho esto, cabe comentar que Irlanda ha sido el país número 13 (sin contar España) que he visitado a lo largo de estos 30 años y no he tenido ningún tipo de mala suerte salvo el clima, pero eso no es mala suerte, simplemente... es. Debo confesar que me ha gustado volar con Aer Lingus, sobre todo porque fueron muy puntuales tanto en la ida como en la vuelta. Supongo que, cuando uno hace bien los deberes desde el primer vuelo, el resto del día va como la seda. Algunas compañías aéreas deberían aplicarse el cuento. No hubo problemas de ningún tipo en el vuelo de ida, llegamos a la hora prevista a Dublín y nos fuimos a coger el autobús 747, que lleva a la estación central de autobuses por el "módico" precio de 6 euros. Debemos considerarnos afortunados, al menos en Madrid, de tener unos precios tan bajos en el transporte que comunica el aeropuerto con la ciudad. Lo más curioso de este pequeño viaje en autobús, que dura unos 40 minutos, es que el autobús se quedó parado nada más pasar el peaje de la autopista, según el conductor porque al motor le faltaba agua y no refrigeraba bien. Sin embargo, nosotros aplicamos la teoría del Windows XP y sus constantes cuelgues, porque fue curioso ver cómo en el monitor del bus el dichoso sistema operativo de Bill Gates se reiniciaba... quizás fuera una coincidencia, o tal vez no. Con razón el conductor se fue de la estación de autobuses sin coger viajeros para el viaje de vuelta al aeropuerto, porque creo que no habría llegado más lejos del primer semáforo. Allí nos encontramos con el amigo al que fuimos a visitar, anduvimos 10 minutos por las frías calles de Dublín y llegamos a su casa para dejar las maletas y salir luego a cenar. Aprovechamos para hacer compra y tener cosas de desayunar, y luego volvimos a casa para dormir. Eso tuvo algo de complicación porque la casa es para una o dos personas, con una sola habitación, una sola cama, y nosotros éramos 4, así que los dos más dormilones y los que más roncan durmieron en la habitación, sobre una cama no demasiado cómoda, y los que nos roncamos fuimos al salón a dormir, sobre los mullidos cojines del sofá colocados ordenadamente sobre el suelo.

El segundo día, el sábado, nos despertamos pronto para empezar a ver la ciudad. No es que Dublín sea una ciudad donde haya muchas cosas que ver, la verdad, pero está bien darse una vuelta por el centro y ver las calles peatonales, como Grafton Street, donde podemos comprar casi de todo. Un poco más lejos encontramos el Trinity College o formalmente College of the Holy and Unidivided Trinity of Queen Elizabeth near Dublin (Colegio de la Santa e Indivisible Trinidad de la Reina Isabel cerca de Dublín), fundado en 1592 por la Reina Isabel I. Es la universidad más antigua de Irlanda. Cerca de allí se encuentra la zona llamada Temple Bar. La leyenda urbana dice que el barrio toma el nombre del pub homónimo, aunque el origen del topónimo se encuentra en la prohibición de acceso a los judíos. Camino del Castillo de Dublín encontramos, además de muchos pubs y bares típicos de Irlanda, algún edificio curioso que otro, y más adelante el edificio del Ayuntamiento de Dublín. A pocos metros podemos entrar al Castillo de Dublín, al menos podemos acceder a la parte del patio sin pagar un solo euro, porque para ver el interior hay que abonar la entrada (y allí las cosas no son especialmente baratas). Yo esperaba encontrar un castillo de verdad, como los muchos que hay en Irlanda y Escocia, pero resultó ser un poco... petardo. Palacio quedaría mejor, o palacete, que tampoco es muy grande, pero castillo... El caso es que de allí se puede ir rapidamente a la iglesia-catedral cristiana y, un poquito más lejos, podemos encontrar San Patricio, la catedral por excelencia de Dublín pues, no está de más recordarlo, San Patricio es el patrono de Irlanda (el 17 de marzo se celebra la festividad en honor a este santo, uno de los más famosos en el mundo, por lo menos su fiesta). Seguimos el recorriendo (andando, por supuesto) y nos dirigimos a la estación de tren para ir a un pueblecito que queda al sur de Dublín: Dun Laoghaire. Es el destino elegido para comer, y bastante bien, nuestra primera comida de verdad en Irlanda. Un poco cara, todo sea dicho, pero un día es un día, ¿no? Luego dimos una pequeña vuelta por el pueblo, porque pronto empezó a llover, y es que el clima no acompañó demasiado. Cogimos el tren de vuelta y nos dirigimos a casa de nuestro amigo para entrar un poco en calor. Luego, cuando ya empezó a anochecer, nos dimos una pequeña vuelta por el centro, pero ya sin luz, y luego fuimos a cenar a un restaurante cercano al río.

El tercer día, fuimos andando hasta el parque Phoenix, bordeando la orilla del río Liffey. La verdad es que ese día el clima no acompañaba lo más mínimo. Hacía frío, como casi todos los días que estuvimos allí, pero lo peor era el viento, gélido y cortante. Para poner las cosas un poco peor, el cielo se cubrió y empezó a llover y granizar. Nuestro objetivo en aquel parque era ver los animales salvajes que hay por allí, pero llevábamos andando buena parte de la mañana y el clima no acompañaba. Decidimos volver, nuevamente andando, hasta la zona centro de Dublín. Paramos a comprar la comida en un "fish and chips", el típico restaurante de comida rápida de las islas. Yo pedí una hamburguesa y unas piezas de pollo fritas (los famosos "nuggets"). Luego, paseando de nuevo por la zona centro, empezó a nevar... La verdad es que solo duró unos minutos, aquello no iba a cuajar ni nada parecido, pero me soprendió bastante ver nieve en una ciudad en pleno mes de abril. De hecho, este año no había visto la nieve por Madrid, aunque eso creo que va a ser lo normal en el futuro. Tras pasar bastante frío pero habiendo visto casi todo lo que había que ver en la zona del centro, nos fuimos a casa a recuperar un poco el calor y a prepararnos para cenar en nuestra última noche en Dublín. Al día siguiente, tan solo quedaba hacer algunas compras y preparar la maleta para el viaje de vuelta.

Conocer gente

3/16/2008

Viaje a Praga, marzo de 2008

La verdad es que no ha sido este viaje muy diferente a los demás, pero sí que han pasado cosas que me hacen plantearme mis viajes de futuro de otra manera. Cosas que no han tenido que ver conmigo, cosas que estaban fuera de mi control, pero cosas que se pueden prever, digamos.

El viaje de ida estuvo marcado por la clásica (e inesperada, al menos para mí) excursión de fin de curso de algún colegio de mediocres jóvenes españoles. Lo de mediocres lo digo sin acritud, creo que es la triste realidad de este país (como demuestra el informe PISA). Verles ya produce escalofríos, entre otras cosas porque uno se hace a la idea de que semejante pandilla de analfabetos y guarros (porque sus apariencias así lo dicen) será la que pagará mi pensión el día de mañana. Aunque puede llegar a ser peor, porque tal vez sea yo el que, con mis impuestos, tenga que pagar sus tratamientos de desintoxicación (recordemos que España es el país donde más cocaína se consume de todo el mundo). Como no podía ser de otra forma, dieron el viaje. No podían estar con sus boquitas cerradas, sobre todo teniendo en cuenta que no tienen nada interesante que decir. Ya al final, después de casi 3 horas aguantando sus estupideces, un señor de unos 50 años que viajaba con su familia, les pegó un grito, que no provocó el efecto deseado pues no se callaron. Yo creo que esas cosas les da aliento para seguir haciendo el anormal, porque es lo que son, unos anormales (y que me perdonen aquellas personas que sugran alguna deficiencia mental, no quiero compararles, ni mucho menos, con estos energúmenos). Lo único que yo esperaba, después del vuelo, era no tener que verlos ni en mi hotel ni en Praga, y así fue, gracias a Dios.

Centrándome nuevamente en el viaje, para no romper tampoco la tendencia, el vuelo de Air Europa con destino a Praga salió con una hora de retraso. Espero que algún día la Unión Europea tome cartas en el asunto y pare de una vez este cachondeo que sufren los clientes de las compañías aéreas. Uno puede entender retrasos en caso de problemas metereológicos, como cuando el año pasado volví de Barcelona en pleno mes de agosto y parecía que el cielo se nos caía encima, como el temor de los irreductibles galos Astérix y Obélix. Pero la sensación que da es que esos retrasos son fruto de no hacer bien el trabajo, de empezar mal el día y llegar tarde al primer destino y, por consiguiente, llegar tarde al resto. El cliente debe conformarse con las disculpas presentadas por el capitán del avión y ya... Si por cada hora de retraso las compañías tuviesen que pagar 50 euros de multa por pasajero, rápido se les iba la tontería...

Es curioso, y ya es la segunda vez que me pasa, que en algunos países del este usan la misma franja horaria que en el oeste europeo (salvo Portugal, manda huevos, y Reino Unido). Sin duda que se debe a alguna razón de su integración en Europa, pero hay que darse cuenta de que Praga, por poner un ejemplo, está a 2.300 kms de Madrid, con lo que allí empieza a atardecer antes de las 6, mientras que aquí, a esa hora, todavía es de día. Para más inri, tienen un horario muy europeo en lo que a las costumbres se refiere, así que desayunan pronto, comen pronto y cenan pronto. El caso es que llegamos al hotel a las 7 y media de la tarde, más o menos, y ya era noche bien cerrada. Para empezar, uno se da cuenta de que el Top Hotel Praga está en mitad de la nada, con lo que cenar fuera del hotel parece una misión imposible. Así que nos tocó gastarnos los dineros en cenar allí mismo... Luego fuimos a dormir pronto porque el desayuno empezaba a las 6 y media de la mañana y si uno llega un poco tarde, se queda sin nada. Aver, es un hotel de 4 estrellas, lo que uno quiera, pero los hoteles medianos funcionan así, eso lo he visto en España también. Fue algo complicado dormir bien porque el hotel, de más de 900 habitaciones, estaba infestado de niñatos italianos, que son como los españoles pero visten con ropa muy cara. Son igual de gilipollas y anormales, y por la noche, ya de madrugada, estuvieron dando la brasa por los pasillos hasta que les hicieron callar. Además, como sucede cuando uno sale de España, las persianas brillan por su ausencia, y como estábamos tan al este, pues a las 6 de la mañana ya había luz diurna. Un horror. Bajamos a desayunar y el zumo de naranja ya escaseaba, y eran las 7 y media... Otro horror. Luego fuimos a coger el autobús para llear al centro de Praga. Solo teníamos que coger el 115, delante del hotel, y bajar a la boca de metro de Chodov, para luego llegar al Muzeum (el Museo Nacional). A partir de ahí, lo que tocaba básicamente era andar y empezar a ver todas las cosas que ofrece la ciudad, que son muchas y muy bonitas, como se puede ver en las fotos.

El primer día visitamos el lado que está al este del río Moldava, la parte vieja de la ciudad. Así, bajamos por Vaclavske namesti en dirección a la ciudad vieja, pasando antes por la torre Jindrisska, una de las muchas torres que son tan características de la ciudad de Praga. Desde ahí, a pocos minutos andando, había que llegar hasta el nuevo Ayuntamiento de la ciduad y la famosa torre de la pólvora, una de las 13 torres que entonces tenían las murallas de la más antigua de las ciudades praguenses. Atravesando dicha torre o puerta, y yendo por Celetna, una típica calle del centro de la ciudad vieja de Praga, se llega a Staromestske namesti, donde se celebraba el mercado desde la Edad Media, y donde se gestaba la vida política de la ciudad. Dos cosas hay que destacar de esta plaza: la torre del viejo Ayuntamiento, donde se encuentra el famoso reloj astronómico, y la iglesia de nuestra señora de Tyn. La torre del Ayuntamiento, de 60 metros de altura, fue construida en el siglo XIV aunque recibió su aspecto actual de estilo gótico tardío, alrededor del año 1500. El reloj Astronómico de la torre fue construido en 1492, y se caracteriza porque cada hora desfilan los Doce Apóstoles por las pequeñas ventanas y un gallo sacude las alas mientras su canto atraviesa el aire. La iglesia de nuestra señora de Tyn, de estilo gótico, fue construida durante el siglo XV aunque el interior es de estilo barroco y fue construido en el siglo XVII. Desde Staromestske namesti, el próximo destino era el puente Carlos (Karluv most), el puente más característico y conocido que pasa por encima del río Moldava. Lo primero que se ve al llegar al puente es la Torre del puente de la ciudad vieja, construida en el primer pilar del puente Carlos en el siglo XIV. La torre tiene 57 metros de altura sobre el nivel del río y 47 sobre el nivel del puente, y se puede subir hasta la parte de arriba por sus 138 escalones. Desde la parte superior, las vistas son muy bonitas, como se puede ver en las fotos. Queríamos dejar la parte del castillo para el día siguiente, pero decidimos cruzar el puente y dirigirnos luego al puente paralelo al puente Carlos para visitar el barrio judío. Antes de entrar en este barrio, vemos el Rudolfinum, que es la sede de los conciertos de música clásica más importantes en Praga. Justo al lado encontramos el cementerio judío, donde se calcula que hay unas 12.000 tumbas. La más antigua data de 1439 y pertenece al poeta Avigdor Karo. Un poco más adelante se encuentra la Viejo Nueva sinagoga, que fue construida en la segunda mitad del siglo XIII. Algo más lejos podemos encontrar la sinagoga española, nombre adquirido a principios del siglo XVI cuando en Praga se asentó una nutrida comunidad de sefardíes tras huir de la inquisición española. La Sinagoga Española fue quemada en varias oportunidades y posteriormente reconstruida. Después de eso, ya solo quedaba volver a la estción de metro para ir de nuevo al hotel, porque allí la noche, en invierno, cae demasiado pronto.

El segundo día tuvimos que hacer el mismo recorrido desde el hotel al centro de la ciudad. Esta vez, el objetivo era cruzar de nuevo el río Moldava cruzando el puente Carlos y llegar a la parte del castillo, donde se encuentran, entre otras cosas, la catedral de San Vito. Sin duda alguna, esta catedral, que fue terminada de contruir en el siglo XIV, es una de las cosas más impresionantes de Praga. Sin embargo, cabe destacar un par de cosas que no me gustaron. En primer lugar, la suciedad exterior, lo que implica que el edificio necesita un profundo lavado de cara, es decir, una restauración. No es posible ver todos los contrafuertes negros como el carbón, eso es algo que no debería ser así. En segundo lugar, aunque eso ya tiene poca solución, no entiendo que una catedral gótica tan impresionante esté rodeada de unos edificios tan horteras y cursis. El problema no es tanto que la catedral esté rodeada, sino que en alguno casos estos edificios son colindantes... Es algo difícil de entender, es como intentar mezclar la coca cola con los churros. Pero claro, estamos hablando de unos edificios del siglo XVIII que, en su momento, pensaron que quedarían bien en esa ubicación. En cualquier caso, el conjunto es bastante impresionante, aunque creo que del resto del castillo tampoco cabe destacar mucho. Las vistas desde una de las murallas que dan al río Moldava son bastante bonitas, eso sí. Tras dar una vuelta por allí, luego decidimos deshacer el camino bajando hasta la iglesia de San Nicolás, en donde tuvimos intención de entrar pero, al descubrir que era de pago, pensamos que mejor en otra ocasión. Dimos un paseo por la parte baja del castillo, donde predominan las calles estrechas y con suelo empedrado, además de casas de múltiples colores. Volvimos a cruzar el puente Carlos, esta vez abarrotado de gente, y dimos una vuelta junto a la orilla del río Moldava. Más tarde, volvimos de nuevo a la zona del Museo Nacional (cerquita se estaba quemando un edificio) y volvimos al hotel con evidentes signos de dolor en los pies (yo pasé una semana bastante dolorido).

El tercer día, por la mañana, apenas tuvimos tiempo para hacer unas compras y dirigirnos más tarde al aeropuerto, puesto que el avión salía a las 4 de la tarde y llegar en transporte público hasta allí no es sencillo.

Conocer gente

1/12/2008

Artículo de Arturo Pérez Reverte sobre la educación en España

"Permitidme tutearos, imbéciles.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno.

Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado-  a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la
enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y  por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.

De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada  vez  más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante  impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.

Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y  Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-,  pasando  por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno,  el  amigo  Ansar  y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su  negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso
histórico».

O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los  jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo  que  más  determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».

Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de  autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.

Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.

La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que
estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado."

Conocer gente

12/11/2007

Culturas milenarias, crímenes humanitarios.

El otro día, aburrido como estaba en mi casa, me puse a zappear un poco en la tele, a ver si había algo interesante para ver. Como no podía ser de otra forma, La 2 estaba emitiendo lo más aceptable de todos los canales que emiten en analógico. Se trataba de un documental sobre los problemas que viven países como Pakistán, India y China por la escasez de mujeres, analizando los motivos que, durante las últimas décadas, han llevado a estos 3 países a dejar sin mujer a millones de hombres. El problema, a simple vista, puede parecer poca cosa, pero debemos pensar que, solo en China, en los próximos 10 años, la población de hombres que no tendrán una pareja alcanzará la cifra de 50 millones.
 
El primer país por donde transcurre el documental es Pakistán, en cuya ciudad más poblada, Karachi, con más de 13 millones de habitantes, son abandonadas miles de niñas o bebés (en la mayoría de los casos, también niñas) en las calles, parques o en las muchas obras que hay en la ciudad. ¿El motivo? Podríamos pensar que, como sucede en algunos países "desarrollados", como España, estos abandonos son fruto de los problemas económicos presentes de las familias, pero desgraciadamente, en la mayoría de los casos no es así. Por verlo de un modo sencillo, en un país como Pakistán, las niñas son un lastre para los padres porque, el día que tengan que casarse, tendrán que pagar la dote a la familia del chico, algo inasumible para muchas familias. Además, las niñas no pueden empezar a trabajar siendo jóvenes, sino que solo sirven para ser madres y poco más. Es decir, se trata de una sociedad exageradamente machista, donde las mujeres no tienen prácticamente derechos y donde se les niega el más fundamental de los derechos: el derecho a la vida. Es decir, se considera que son un problema económico para el futuro. Abdul Sattar Edhi fundó en 1951 la Fundación Edhi, una fundación que se encarga de recoger de la calle a todos los niños (insisto, en el 90% de los casos se trata de niñas) de las calles de Karachi, labor desempeñada actualmente por su hijo, Faisal, y su mujer, Bilquis. En el repotaje se podía ver a Faisal acudiendo en una ambulancia algo antigua a una de las pobladas calles de la ciudad porque había recibido el aviso, por parte de unos policías, del hallazgo de un recién nacido, al parecer, muerto. Al llegar allí, envuelto en un trozo de tela blanco, estaba el cuerpo sin vida de una recién nacida, abandonada por la madre al poco de haber nacido. Faisal recogió el cuerpo y lo llevó al edificio desde el que trabaja en la Fundación. Una vez allí, un par de señores mayores que trabajaban para la Fundación, lavaron el cuerpo del bebé y lo depositaron en una sala donde había más cuerpos como el encontrado. En un momento posterior, se podía ver a Faisal acudiendo a otra llamada, ya de noche, porque habían encontrado a una niña de un año, más o menos, que había sido encontrada, abandonada, en unos arbustos. La niña que encontró Faisal es esta, una pequeña asustada y desnutrida, abandonada por sus padres por el hecho de ser mujer. En esos momentos uno se pregunta si realmente tiene problemas en la vida o no. Creo que tenemos demasiadas cosas y no somos capaces de valorarlas.
 
El segundo país en el que se centra el documental es la India, el segundo país más poblado del planeta, solo por detrás de China. Allí, al ser un país con algo más de poder adquisitivo que Pakistán, y posiblemente con gente más formada (es decir, médicos), el infanticidio de Pakistán se aumentado por el feticidio. Los datos que daban eran bien claros: más de 22.000 clínicas en todo el país donde se realizaban ecografías para averiguar el sexo del feto. En caso de ser niña, por 500 rupias (unos 9 euros) se practicaba el aborto de forma ilegal (es un delito contemplado en las leyes de la India, con pena de cárcel tanto para la madre como para el médico que practica el aborto). En algunas clínicas, el lema usado para atraer a las mujeres era: "gastas 500 rupias hoy, te ahorras 50.000 mañana". Es decir, te haces la ecografía hoy, y si es niña, abortas gastándote 500 rupias, de forma que te ahorras 50.000 rupias de la futura dote (porque es el problema básico). En esa parte del documental, entrevistaron a una socióloga de la India cuya misión principal es cambiar ese pensamiento entre las... ¡¡suegras!! Parece ser que, en esa sociedad tan feudal y machista, son las madres de los maridos quienes deciden el futuro del feto. Lo normal es que, si se trata de una niña, haya aborto. En caso contrario, no hay problema porque un chico garantiza trabajo desde joven y no pagar la dote en caso de matrimonio. Pero, si no hay mujeres, ¿con quién se casará el niño? Con nadie. De hecho, para entender la gravedad del asunto, en el documental acudían a una clínica legal especializada en la realización de ecografías en la que el médico decía que él, personalmente, se negaba a decir el sexo del bebé a la suegra, tan solo a la madre, para que fuera ella la que decidiera sobre el futuro del bebé. Si la suegra se enteraba de que era niña, lo más probable es que llevara a la nuera a una clínica ilegal para que le practicaran el aborto. Prosigue el documental viajando a uno de los muchos pueblos de la India en los que abundan los hombres y escasean las mujeres. Visitan la casa de un padre de familia con 5 hijos, de los cuales solo uno está casado y tiene, cómo no, un hijo. Los 4 hermanos, y ahí empieza lo triste y preocupante, no solo no están casados, sino que en su pueblo y en los pueblos de los alrededores no hay mujeres con las que casarse y tener una familia. De ese pueblo viajamos a otro pueblo, en la región "rica" de Panjab, al norte del país, donde muchas mujeres abortan fetos de niñas por varias razones: el ya comentado problema de la dote, por obligación familiar y, lo más triste, por posibles malos tratos del marido. Resulta que, oh, angelitos ellos, cuando la mujer solo es capaz de concebir niñas (porque la naturaleza es así de caprichosa), ellos se dan a la bebida y pegan a su mujer. Es más, parece ser que es motivo (no legal) de divorcio o causa de infidelidad hacia la mujer. Es deprimente ver que esto suceda en pleno siglo XXI. Conclusión: una mujer, que en 2 años ha tenido 4 abortos por ser todas niñas, explica que ella no quiere tener una hija porque no quiere que pase por la misma situación que está pasando ella, maltratada por su marido por el simple hecho de gestar 4 niñas en sus embarazos.
 
En último lugar, llegamos a China, el país más poblado del mundo, con más de 1.300 millones de habitantes y donde, en el futuro, más se notarán estas descompensanciones de población entre hombres y mujeres. Ahora mismo, en muchos sitios del país, la diferencia llega a ser del 30% en favor de los hombres, es decir, que si en un pueblo hay 100 mujeres, hay 130 hombres. Por suerte, diría yo, el gobierno comunista chino se dio cuenta del problema, originado en gran medida por la medida que ya adoptara en su día acerca de las familias de un solo hijo, en las que predominaban los varones en detrimento de las mujeres. Eso provocó que los orfanatos de China se llenaran de niñas (ver aquí), algo que, parece ser, hoy sigue siendo una realidad. Sin embargo, el gobierno chino lleva a cabo políticas activas para favorecer la igualdad entre niños y niñas, sobre todo a nivel cultural (gran causa de la existencia del machismo, en mi opinión). Para ello, en algunas regiones lleva dos tipos de política activa: a nivel educativo, en los colegios, fomentando la igualdad de trato entre niñas y niños, y a nivel económico, ayudando a las familias que tengan niñas con, por ejemplo, una casa. El caso que se veía en el documental era el de un agricultor que, tras tener a su segunda hija, vio cómo el gobierno chino le regalaba una casa de 80 m2 que, sin duda, él no podría haberse comprado. Un representante del gobierno chino, ex militar, estaba con él porque era parte de la imagen del gobierno de cara al documental, y decía que era la mejor forma de fomentar el nacimiento de niñas en el país.
 
Nadie tiene la varita mágica para solucionar esto de la noche a la mañana, hará falta el paso de muchos años y de alguna que otra generación para que esta mentalidad anacrónica, machista y neanderthal desaparezca. Sin embargo, creo que tiene su lectura positiva. Nos quejamos de que, al tener cada vez más habitantes, la Tierra será incapaz de generar tantos recursos para el ser humano. Pensándolo detenidamente, si en esos países tan poblados (Pakistán es el sexto país más poblado del planeta) escasean las mujeres, que son las que tienen la capacidad de engendrar bebés, ¿cuál será el futuro de la natalidad en esos países?
 
10/9/2007

Mi viaje a Polonia

La verdad es que puede parecer un destino poco turístico para la gente de aquí, pero en el fondo hay demasiadas cosas que ver y que uno no puede dejar de lado. Durante los casi 5 días que estuve allí, me dio tiempo a ver muchas cosas interesantes. En primer lugar, obviamente, tuve la oportunidad de ver a mi amiga Dorota, una chica polaca que actualmente trabaja y vive en Varsovia, capital de Polonia (por si alguien no lo sabe). Ya tuve la oportunidad de verla durante este verano en Madrid, pero en mi caso no se daban las mejores circunstancias para estar con ella, así que apenas pude estar con ella medio día. Al día siguiente, decidí que iba a cometer una pequeña locura: comprar un billete de avión para ir a Varsovia. Y eso hice.
 
El pasado 27 de septiembre llegué a las 7:30 a la (impresionante) T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas. Allí cogí un vuelo que me dejó en Viena, y luego cogí otro vuelo que me llevó a Varsovia, a eso de las 14:40. Nada más salir por la puerta, vi a Dorota esperándome (¡¡menos mal!!), nos dimos 3 besos (como es tradición allí) y fuimos a la parada del autobús. Llegamos a su casa y, tras dejar la maleta en mi habitación, nos fuimos al centro moderno de la ciudad. Usando el tranvía, un transporte bastante rápido, eficaz y no perjudicial para el medio ambiente, llegamos al Centrum. Allí se pueden ver los rascacielos de la ciudad, empezando por el Palacio de la Cultura y de la Ciencia, el edificio más alto de Polonia, con 235 metros de altura, de claro estilo comunista. Se puede subir a un nivel que está a 114 metros sobre el suelo, y hay muy buenas vistas de la ciudad. Una vez bajamos, fuimos a dar una vuelta en dirección al centro antiguo de la capital. Allí vimos el parque Ogrod Saski y el monumento al soldado desconocido. Es curioso que, cada 2 horas, hacen cambio de guardia, todo muy marcial y muy formal, y los soldados parecían de cera... Luego vi que no, porque respiraban y se movían. Pasamos por varios sitios, pero ya era de noche y no pude hacer fotos. Llegamos al centro antiguo, una parte de la ciudad que fue totalmente destruida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que, más tarde, fue totalmente reconstruida, aunque eso es algo que se nota casi a primera vista. Una vez llegamos al Castillo Real, nos encontramos con Carol, un amigo de Dorota y que, para más suerte, es historiador especialista en la historia polaca. Me estuvo contando, en inglés, muchas de las cosas que pasaron en Polonia desde la Edad Media. La verdad es que el pueblo polaco ha sido invadido en múltiples ocasiones, sobre todo por los rusos, que desde siempre les debieron tener muchas ganas. Me llamaron la atención, especialmente, dos cosas. En primer lugar, "cada piedra de Varsovia está bañada en sangre", en referencia a la rebelión popular que tuvo lugar el 1 de agosto de 1944, y en la cual murieron entre 150.000 y 200.000 varsovianos. La idea de esta rebelión era, ante el empuje de las fuerzas soviéticas, acabar con la ocupación nazi y conseguir un puesto de fuerza contra Stalin. Habían previsto que esos objetivos deberían conseguirse en 4 días. Sin embargo, la negativa de ayuda por parte de los ejércitos rojos y el gran poder bélico del ejército nazi provocaron que esta rebelión durase 63, acabando con la población de Varsovia, provocando la destrucción de la parte occidental de la ciudad y facilitando la ocupación soviética poco después, dando paso a la represión comunista. En segundo lugar, creo que la historia del pueblo judío, al que muchos crucifican por su actual situación en oriente próximo, ha sido bastante complicada durante todos estos siglos. No sé si alguien se preguntará qué fue de los judíos cuando fueron expulsados de España definitivamente en el siglo XV, pero muchos fueron a parar al imperio turco (donde fueron más respetados que aquí) y otros fueron a parar a lo que en aquel entonces era Rusia. En el siglo XIX, los judíos que vivían en el imperio ruso fueron expulsados a la parte más occidental del mismo, es decir, a Polonia. Yo nunca me había hecho una pregunta sencilla de respuesta más sencilla aún. ¿Por qué la mayoría de los campos de concentración y exterminio nazis estaban en Polonia? Porque allí estaban la mayoría de los judíos. Un millón de judíos fueron exterminados en Auschwitz, y 6 millones durante el holocausto nazi (que algún loco quiere negar).
 
Siguiendo con mi historia del viaje, esa noche Carol nos dejó en el Centrum para ir a su casa, y yo fui con Dorota a cenar. Más tarde, ya un poco cansados, fuimos a casa a dormir. Al día siguiente, volvimos a las calles de Varsovia. Lo primero que visitamos fue el parque Lazienkowski, donde hay una estatua en honor de Chopin (nacido en Polonia, no en Francia, como muchos piensan, aunque tiene ascendencia francesa). La verdad es que es un parque muy bonito, todo parece muy natural y poco artificial, y a mí eso me gusta mucho. Tras ver buena parte del parque y alguna cosa más, nos dirigimos de nuevo a la ciudad para dar un paseo hacia la ciudad antigua y verla, esta vez, de día. Justo antes de llegar, había una pequeña torre desde la cual había muy buenas vistas de la zona. Bajamos y empezamos a dar una vuelta por la zona reconstruida, en la cual vive gente a pesar de, parece ser, los precios tan caros. Ya digo que la zona está bien, pero se nota que no es antiguo. Aún así, después de lo que pasó en la ciudad hace 70 años, me parece genial que hayan hecho esto.
 
Al día siguiente, tocaba coger el tren prontito para ir a visitar Cracovia, a 3 horas de Varsovia. La estación de tren de la ciudad queda muy cerca del centro antiguo, así que pudimos ir tranquilamente andando hasta nuestro hotel. Una vez allí, dejamos nuestras cosas y nos fuimos a la plaza del mercado, donde está toda la actividad de la ciudad (en lo que a turismo se refiere). Lo primero que hicimos fue subir a la torre de la iglesia de Santa María, una subida de 239 escalones que se hace algo difícil por la estrechez de alguna de sus partes, pero las vistas que hay desde arriba son muy buenas. Me contó Dorota la historia del hombre que está en la torre, que cada hora hace sonar una trompeta y que, por suerte, pudimos comprobar in situ cuando estábamos arriba. La historia es la siguiente: "En la iglesia de Santa María es famoso el toque de trompeta que cada hora recuerda a los habitantes  al héroe anónimo que avisó a la población de la invasión de la ciudad por tropas mongoles. El sonido de la trompeta es súbitamente interrumpido, pues según la leyenda aquél que daba voz a la trompeta cayó abatido por una flecha enemiga". Después, bajamos y vimos la iglesia (o catedral) por dentro. Es una maravilla, algo que solo rompe el hecho de que, para poder hacer fotos, hay que pagar 6 zlote (siempre y cuando la persona encargada de controlar no esté mirando, en cuyo caso las fotos son gratis). Más tarde, comenzamos a dar una vuelta por la ciudad, visitando las iglesias que hay por la zona, hasta llegar al castillo de Wawel. Decidimos verlo luego y comer en ese momento. Luego visitamos el barrio judío, donde se pueden ver muchas sinagogas aunque casi todas estaban cerradas, salvo una en la que también había que pagar para entrar. Así que, tras dar una vuelta por esta zona de la ciudad, volvimos a Wawel para ver lo que había por dentro. Sobre todo hay que destacar la catedral, aunque como llegamos un poco tarde (a eso de las 5 de la tarde), ya estaba cerrada por dentro. Nos dimos una vuelta por el castillo y luego bajamos hasta el paseo que hay junto al río, donde se encuentra la escultura dedicada al dragón. La historia de este dragón es la siguiente: "Mencionada por primera vez en el 965 por un comerciante judío de Córdoba, Cracovia tiene muchas leyendas sobre sus orígenes. Una de ellas dice que la ciudad fue fundada por un tal Krak. Cuando Krak gobernaba en Cracovia en una cueva en la colina de Wawel habitaba un dragón. La bestia fue vencida por un zapatero Szewczyk Dratewka. Una vez en Cracovia, podrán ver la figura del dragón cerca de su cueva y visitar el histórico montículo que conmemora al legendario fundador de la ciudad". Luego volvimos a nuestro hotel, para abrigarnos un poco y salir a cenar tranquilamente, porque al día siguiente íbamos a visitar Auschwitz.
 
Desde la estación de autobuses de Cracovia hasta Auschwitz tardamos una hora, más o menos. Llegamos justo a Auschwitz I, el campo de concentración más pequeño de los dos que hay en el pueblo, y desde el que se empieza la visita por un pequeño museo para luego pasar a la zona de los barracones. Yo creo que uno no se da cuenta de las dimensiones de lo que pasó allí hasta que entra dentro de los barracones, todos de cemento y ladrillo, y empieza a ver las cosas que se cuentan dentro. Digamos que, cada barracón, contiene explicaciones sobre lo que pasó en esos campos de concentración, así como explicaciones de la Segunda Guerra Mundial, como por ejemplo su inicio el 1 de septiembre de 1939, cuando el ejército nazi atraviesa la madrugada de ese día las fronteras de Polonia, o la rebelión de Varsovia que mencioné anteriormente y que supuso la muerte de más de 150.000 personas. Pero más duro es saber las condiciones en las que eran tratados la mayoría de los presos, a los cuales se les entregaba un único uniforme de presidiario que tendrían que utilizar durante todo el año, fuese verano o invierno, y hasta que muriesen. Solo se les daba una comida al día, escasa en calorías, y se les hacía trabajar más de 10 horas, lo cual hacía que muchos muriesen de cansancio o inanición. En cuanto un preso era sospechoso de querer fugarse o de mantener contactos con el exterior, rápidamente era separado del resto de presos y, en más o menos tiempo, ejecutado. Formas de ejecución había varias, aunque se usaban las más comunes: fusilamientos y ahorcamientos. También había ejecuciones inminentes, disparos en la cabeza perpretados por los propios agentes del campo de concentración. El barracón que más escalofríos producía era el llamado "Barracón de la muerte", en el que se hicieron las primeras pruebas de asesinatos múltiples en cámaras de gas. También allí eran "preparados" muchos presos para ser fusilados en el espacio que había entre el barracón 10 y el 11. Pero más cruel, creo yo, era la habitación destinada a los presos castigados, un sitio donde había unos cubículos de, aproximadamente, 1 metro cuadrado, en el que entraban hasta 4 presos (de pie, obviamente) y en el que tenían que pasar casi la mitad del dia, pues la otra mitad la pasaban trabajando. En condiciones así, era difícil pensar que nadie sobreviviera. Las cifras van pasando, la cantidad de asesinados era tan grande, que ya casi no me acuerdo de lo que vi. Los judíos eran trasladados de todas partes de Europa, todos con el destino marcado: la muerte.
 
Tras ver esa pequeña parte del campo de concentración, quedaba la visita a Auschwitz II - Birkenau, una zona inmensa situada a escasos 3 kms. de Auschwitz I, un recorrido de 5 minutos en autobús. La primera imagen que se le queda a uno es lo grande del lugar, porque echando un vistazo a la derecha de la entrada principal, bajo la que pasan las vías del tren que llevaba a los prisioneros hasta el campo de concentración, se puede ver que la verja de seguridad termina muy lejos. Pero también es llamativo el hecho de que, hasta donde alcanza la vista, el fondo del campo está también muy lejos. Como se puede ver en alguna foto, la extensión del campo es abrumadora, y la cantidad de prisioneros incalculable. Por ejemplo, en los primeros barracones que vimos, los de madera, podían entrar unas 400. Teniendo en cuenta que había 15 barracones por fila, eso deja una cifra de 6.000 prisioneros por fila de barracones. Si a eso multiplamos las 9 filas que había en el sector BIIa, salen 54.000 prisioneros solo en ese sector del campo... Teniendo en cuenta que había más sectores, además de Auschwitz I, no parece fácil calcular la cantidad de prisioneros que se podían juntar a la vez en los campos de concentración. Sin duda alguna, a mí me llamó la atención el olor, por encima del silencio. Yo nunca había olido algo así, un olor diferente, algo que solo se puede saber estando allí. Quizás los campos polacos huelan distinto, pero no lo creo. Sin duda alguna, lo mejor que se puede hacer es andar y contemplar todo lo que habían hecho allí los nazis. La mayoría de los barracones, cocinas, almacenes y letrinas de madera están  destruidos, y eso mismo sucede con los de ladrillo, aunque en menor medida, así como con los crematorios, destruidos por el ejército nazi ante la llegada de las tropas soviéticas con el único afán de destruir las pruebas de lo que allí se había hecho, del genocidio u holocausto o exterminio. Las fotos que se ven en blanco y negro, en el álbum, creo que pueden dar una visión más histórica que otra cosa, puede que den una visión más real de lo que allí hubo hace 70 años.
 
 Tras recorrer casi todo el campo, volvimos para coger el autobús que nos llevara a Auschwitz I y, de ahí, coger el autobús que nos llevará a Cracovia. Curiosamente, lo que a la ida fue un viaje de 1 hora (55 kms), a la vuelta fueron 2 horas y 15 minutos. Y es que, por no sé qué motivo, el autobús fue parando en todos los pueblos que encontró en el camino, cosa que no hizo a la ida, y al llegar a Cracovia, un par de semáforos provocaron un atasco importante. Vamos, que apenas tuvimos tiempo para ir a la estación de tren y pararnos en el andén para esperar. A la vuelta, esta vez nos tocó sentarnos en el pasillo, como a mucha otra gente, porque está permitido vender más billetes que asientos tiene el tren, aunque no se hizo demasiado pesado. Nos fuimos de la estación central de tren de Varsovia, en el Centrum, hasta casa de Dorota para ir a cenar y dormir, que ya era tarde, y al día siguiente aún teníamos algo de tiempo para ver más cosas de Varsovia.
 
 Para esa última mañana, antes de coger el avión de vuelta a Madrid, fuimos a ver el Parque Wilanow, donde está el Palacio Wilanow, del que dicen que es el Versalles polaco, aunque ahora mismo lo están restaurando y tampoco he estado en Versalles, pero creo que debe estar un poco lejos. Me gustó mucho más el parque, a pesar del cisne que me miraba con mala cara cuando le hacía la foto. Tampoco tuvimos tiempo para mucho más, porque había que volver a casa y comer antes, en un centro comercial que estaba de camino. Luego, tras esperar durante más de 30 minutos al bus, optamos por coger un taxi que nos llevase al aeropuerto y, una vez allí, nos despedimos hasta la próxima vez (que espero que sea más pronto que tarde) y me fui a coger mi vuelo hacia Munich, para después volar hacia Madrid.
 

8/16/2007

La estrella Mira

Noticia recogida hoy mismo de www.elmundo.es y que pego aquí porque me parece increíble.
 
 
FENÓMENO ASTRONÓMICO DESCONOCIDO

Descubren que la estrella Mira arrastra una enorme estela

Detalle de la estrella 'Mira' (NASA)

Detalle de la estrella 'Mira' (NASA)

 

WASHINGTON.- El satélite Galaxy Evolution Explorer (Galex) de la NASA ha descubierto una estela extraordinariamente larga, parecida a la de un cometa, procedente de la estrella Mira. Los responsables de la investigación coincidieron en que "nunca se ha visto algo similar alrededor de una estrella".

La estela que arrastra Mira mide 13 años luz; es decir, tres veces la distancia que separa el sol de su estrella más cercana, alfa-centauro. Sin embargo, la estela nunca había sido observada porque sólo brilla en la luz ultravioleta. Precisamente el satélite Galex, puesto en órbita en abril de 2003, posee un telescopio de 50 centímetros de diámetro que observa galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta. Fue así como se topó como la estela de Mira.

La estrella no es ninguna desconocida en el firmamento. Fue descubierta en 1596 por el astrónomo alemán David Fabricius. Su nombre deriva del latín, y significa 'maravilloso'. Esto hace que el descubrimiento sea aún más sorprendente. A decir de Mark Seibert, uno de los de